EL COMPROMISO DE MI MOTIVACION

    La vida con esclerosis múltiple me está resultando cada vez mas compleja de manejar. Me ha hecho pasar por muchas situaciones que han puesto a prueba mis prioridades en mi vida y mi integridad emocional.
    Ahí fue donde decidí contraer el firme compromiso de enfrentarme a esta realidad tan entretenida que supone padecer esta enfermedad y mantener el control de mi calidad de vida. Y para conseguirlo he tenido que aprender el papel que tiene la motivación. Adquirirla me ha servido como gasolina para completar cada etapa de la que está compuesto el camino de mi vida.
    Padecer esclerosis múltiple, ha supuesto muchos cambios a la hora de afrontar mi vida diaria. Pero me ha servido para comprobar que tengo muchos motivos para seguir luchando y también para descubrir la entereza que dispongo. También quiero gritar al mundo entero el enorme apoyo que me dan las personas que viven en mí. Disponer del ejemplo emocional de personas auténticas y de gran valía humana me está sirviendo para tener la motivación necesaria para enfrentarme a mi vida diaria.
    Pasar por las situaciones que me ha generado la esclerosis múltiple me ha motivado para aprender estrategias y superar todos los pedruscos que se me presentan cada día. Una es enfocar mi esfuerzo en mi calidad de vida. Otra es descubrir mis prioridades en la vida. Otra es la de adquirir y mantener la constancia y la disciplina para alcanzar el objetivo tan enorme que supone tener una calidad de vida digna.
    No es fácil conseguirlo. Tengo que adaptarme a la realidad, valorarme más, centrarme en mi mismo, no ponerme grandes retos sino pequeños pero alcanzables, a pedir ayuda e información cuando la he necesitado, a ser consciente que esto es una carrera de fondo y puede fluctuar la energía.
    Para alcanzar el nivel de calidad de vida que tengo ahora he tenido que asimilar y aceptar muchas secuelas muy impactantes que me han cambiado mi forma ver la vida. Cada vez que surge un obstáculo, no sé cómo ni de donde, me salen a la luz todos los motivos que tengo para seguir intentando para conseguir mi objetivo de tener una calidad de vida digna.
    Hay que tener claro que la motivación no es perpetua. Hay que cuidarla y alimentarla, cada uno a su manera. Hay muchas formas para hacerlo. Yo la he conseguido viviendo cada momento sin prisa, sin obligaciones impuestas. Me ha servido para descubrir la diferencia entre la calidad y la cantidad, en todos los conceptos de la vida.
    No hay que olvidar que existe la apatía, que no es lo mismo que la depresión. Se puede resumir en la falta de motivación. Es una situación emocional frecuente entre los afectados por la esclerosis múltiple. Yo la he pasado varias veces. Con todo lo que he pasado, soy consciente que no todos los momentos son buenos. Pero forma parte de la vida. Yo me lo tomo como esos momentos de desahogo que necesito para recuperar mi actitud intentiva y seguir pa lante.
    De lo que estoy más convencido y orgulloso es de haber contraído el firme compromiso de priorizar mi calidad de vida. No voy a gastar energía en anteponer el bienestar de los demás al mío. Más de media vida he estado centrado en los demás, ignorando a mi autoestima y mi bienestar. Lo califico de compromiso firme porque es una profunda decisión, sin dudas, consciente de que habrá malos momentos, pero seguro de los motivos por lo que voy a luchar hasta el último suspiro por mi calidad de vida.
    Y no tengo problema en pedir la ayuda que necesite para conseguir mi objetivo. Hay que mantener la motivación intacta para utilizar todas las herramientas para continuar mi camino. Es muy útil hablar de tus pensamientos y preocupaciones con otras personas, en especial con personas que formen parte de este mundo de la esclerosis múltiple.
    Y, sobre todo, acudir a la asistencia de un psicóloga/o. Mis motivos son más importantes que las etiquetas sociales que nos imponen. Mantener mi compromiso de conseguir una calidad de vida digna es mi guía, mi objetivo, mi plan a seguir, mi destino. Tengo que decir que mi motivación se retroalimenta de cada reto que me surge y que intento superar. Es como un bucle que siempre está activo. Mi actitud es fruto de mi motivación y gracias a la motivación que me florece cada día puedo mantener la actitud intentiva que no me deja decaer en mi lucha, aunque la apatía llame varias veces a mi puerta.


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