CALOR SOFOCANTE COMO PRUEBA DE VIDA

Este verano tiene pinta de suponer una prueba de la fortaleza de mi calidad de vida. Creo que es la primera vez, después de siete años con la esclerosis múltiple, que siento que esa rebeldía, esa actitud activa que puedo mostrar e intento mantener cada día, tienen que demostrar la fortaleza que pretendo tener para esta vida que quiero sobrellevar.
       Estamos a principio de julio y hace un calor muy intenso. Por mucho que los he leído, oído y asimilado, todos los consejos que salen a la luz para manejar esta calor intensa, me parecen insuficientes.
       Se ha dicho que esta calor puede afectar a los síntomas que padecemos con esta enfermedad y puedo confirmar que así es. Pero yo estoy cansado de autoexplorarme por si la esclerosis múltiple secundaria progresiva va evolucionando.

       A mí siempre me ha interesado la dimensión emocional de esta enfermedad. No se para de admirar esa actitud que demuestro ante las adversidades. Pero la esclerosis múltiple tiene secuelas invisibles y este calor los amplifica, y mucho.
       Andar solo un poco, hacer cualquier activar (fregar, poner la lavadora, tender la ropa, poner la mesa para dos personas, vestirte). Realizar cualquier actividad me supone un sobreesfuerzo.
       Si a todo esto añado la capacidad de leer, escribir, prestar atención y fallos de memoria, el desanimo, la frustración y las malas caras, todo todo esto es agotador de manejar.
       Y es cierto que tienes que adaptar tu actividad a tus capacidades. Pero imposible huir de esta calor. No creo que sea cuestión de pegarte al aparato de aire acondicionado, o de la nevera, ni ponerte debajo de un chorro de agua fría.
       Me ducho para refrescarme dos o tres veces al día, el año pasado algún día me duche a mitad de la noche, intento hacer lo me requiere más esfuerzo fuera de las horas de más calor, bebo más agua que nunca, procuro planificar más eficazmente mi vida diaria, aligero la densidad de pensamientos y decisiones, priorizo mas en mi calidad de vida.
       Se que esta enfermedad me supone una carrera de fondo, la duración de la misma no la conoce nadie. Lo malo es de todo esto que paso yo y cualquier afectado de esclerosis múltiple es invisible para la sociedad y los organismos públicos.
       Pero me niego esconder mi situación. Me niego a que se esconda la situación de los afectados por esta enfermedad. No conocen todas las vicisitudes que tenemos que padecer pero te lanzan palabras, decisiones y gestos que te generan nerviosismo, o ira, o ansiedad o frustración. Eso no nos ayuda a afrontar el reto que supone nuestra esclerosis múltiple.
       Teniendo en cuenta todo esto que he comentado, tengo muy claro que lo más importante, por no decir prioritario, que voy a tener es mi calidad de vida. El calor no va poder conmigo, me va a requerir mucho esfuerzo y paciencia. Pero tengo derecho a decir que estoy cansado de estar cansado. Y esta calor empeora la situación. Pero esto es la realidad. MI REALIDAD.

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