MIS FALLAS CON ESCLEROSIS MULTIPLE

Las Fallas son unas fiestas muy exigentes, tanto física como mentalmente. Son cinco o seis días en los que los limites y las rutinas carecen de valor. Las horas de sueño, la alimentación, los momentos de alegría y de nerviosismo, las emociones, la persona que vive estas fiestas reconoce todo esto. Eso era como yo las vivía, hasta este año.
       Ahora que me comunicaron que mi tipo es secundaria progresiva, mis capacidades o mi resistencia se han reducido progresivamente. Es indudable que padecer esta enfermedad ha cambiado la manera de afrontarlas. La flojedad en las piernas, sobre todo la izquierda, la fragilidad mental, el torbellino de emociones hicieron acto de presencia.
       Es muy duro asumir que ya no puedo seguir la marcha de los demás, como el de todos los años. Como en mi vida diaria, me ha exigido administrar el consumo de mi energía vital. Ya no aguantaba los actos y tenía que renunciar a planes que te propones y que llevaba mucho tiempo pensando.
       Ya es difícil de comprender lo saturado que llegas a casa, sin apenas hacer algo. Sin olvidar lo frustrado que me sentía al renunciar a acudir a sitios que tenía mucho tiempo deseando. La esclerosis múltiple es una enfermedad muy cansina, que ella sola se hace de notar.
       Está claro que llegados a este punto, hay que tomar decisiones. La enfermedad es imprevisible y su evolución más aún. Por mucho que lo intento, la realidad es la que es. Pero esto no me influye en mi determinación de no dejar que la esclerosis múltiple controle mi vida.
       Esta enfermedad forma parte de mi vida. Con la ayuda de la gente cercana es más fácil superarla. Este es el soporte que me ha ayudado a vivir el momento, a disfrutar de los momentos en la medida de mis posibilidades, a sentirme parte de un grupo de personas con normalidad.
       Este año puede ser el que menos he vivido intensamente pero ha sido muy revitalizante. He tenido que filtrar las prioridades y tener claro lo que me aportaba bienestar. Ante el reto que supone padecer esclerosis múltiple yo me he inculcado una actitud activa, por agotador que me suponga, que lo supone.
       Siempre he pensado que los problemas no se solucionan ignorándolos, teniéndoles miedo o evitándolos. Con el paso del tiempo compruebas que lo desconocido es más fuerte y peligroso si no intentas afrontarlo. A mí, desde que padezco esclerosis múltiple, aportado un sentido rebelde que me hace enfrentarme a los obstáculos que surjan, con respeto a la enfermedad pero sin miedo.
       Puedo decir que he disfrutado estos días por encima de mis previsiones. Me ha servido para reafirmar mi convicción de que los retos a largo plazo y gran tamaño no son adecuados para mi estado de salud. Hay que vivir cada momento, en la medida de tus capacidades.
       He disfrutado de la compañía de la familia, de amigos, he llevado una marcha tranquila pero activa, con la ayuda de mi mujer. He compartido charla y comida con mi hermana y mis sobrinas, sin límite de tiempo. Sin olvidar la pizza y la conversación con mi amiga especial. Han sido unas Fallas inolvidables, gracias a la aportación de la familia, de la gente que mi importa, de mi mujer y, lo más importante, DE MI MISMO.


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