LA ESCLEROSIS MULTIPLE
ME DA SUEÑO

       Hace seis años me comunicaron el diagnostico de esclerosis múltiple. Llevo desde entonces sufriendo o padeciendo secuelas propias de esta enfermedad. No se puede imaginar la gente la variedad y cantidad que se puede alcanzar. Yo he padecido y padezco muchas de ellas. Afortunadamente el sueño no me lo ha tocado. Aunque he descubierto que dormir demasiado también es una alteración del sueño.
       Con el paso de los días, la esclerosis múltiple me causa fatiga física, gran cansancio mental, abatimiento, aumento de peso, posible depresión, miedo o inseguridad. Esto provoca que tenga que hacer pausas, porque ahora llego al límite más rápidamente.
       Debido a esto, realizo descansos en el sofá, en un ambiente de tranquilidad o de silencio. A medida que avanza el día se presentan los extensos bostezos y pequeñas siestas de sueño profundo. Porque esta enfermedad se ocupa, en cada momento, de recordarme que su presencia es para siempre, que aparece cuando quiere y con la intensidad que le parece.
       En las últimas semanas la fatiga es más frecuente. Y también aparecen momentos de abatimiento, miedo o inseguridad emocional. Es muy complejo explicar o hacer entender a la gente todo lo que conlleva gestionar la enfermedad de esclerosis múltiple. Y no quisiera olvidarme comentar de lo frustrante que me resulta observar el desconocimiento social sobre la esclerosis múltiple.
       Comprobar que mi actitud combativa y rebelde no ha tenido el resultado que esperaba me hace plantearme muchas cosas. He sufrido tanto secuelas físicas como cognitivas, que se me provocan altibajos en mi fortaleza emocional. Y eso puede generarme cansancio y el consiguiente sueño.
       Reconozco que, en momentos como estos, entiendo lo que he oído o leído sobre el poder que la mente puede alcanzar. Por eso, entiendo que el cansancio o la fatiga mental también pueden causarme sueño o abatimiento. Cualquier esfuerzo que hagamos con esta enfermedad tiene consecuencias. Mi esclerosis múltiple viene acompañada de pausas que se pueden traducir en sueño.
       Tengo muy claro que estoy muy cansado de todo, pero también digo que el sueño, consecuencia de esta sensación de fatiga emocional y otras secuelas, es algo temporal que pretendo gestionar para que no se convierta en una rémola en mi calidad de vida.
       Estoy muy, muy, muy concienciado que mi objetivo es proteger y luchar por mi bienestar. El dormir no es la solución. Es otra secuela de padecer esclerosis múltiple y voy a convertirla en una herramienta que, en su justa medida, puede servirme para tener una calidad de vida digna, a la que tengo derecho, y me lo he ganado.




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