LAS VACACIONES
CON ESCLEROSIS MULTIPLE

    Acabo de venir de un viaje y parece que haya andado durante un año seguido. Me ha hecho pensar o reflexionar. No fueron unos días de una actividad muy activa y densa. Pero esto me ha mostrado mi nueva realidad.
\r\n\r\n    La esclerosis múltiple es invisible. De efectos espesos. Siempre he tenido la sensación de que esta enfermedad tiene una presencia que no se ve ni se nota pero que siempre está ahí, como el aire. Ya me ha aparecido varias veces el aviso de que he sobrepasado el límite.
\r\n\r\n    Tú ves que estas bien. Conoces la reducción de tus capacidades causada por la esclerosis múltiple. Crees que está todo controlado. Piensas que lo que vas a realizar no requiere de un esfuerzo grande. Que vas a poder con ello sin problema. Confías en tus posibilidades. Pero la realidad siempre está ahí.
\r\n\r\n    La esclerosis múltiple es una enfermedad poderosa. Tiene su evolución. El desconocimiento que le rodea es tan grande como el esfuerzo que necesitas para sobrellevar esta enfermedad. Dependiendo de tu estado de salud los síntomas pueden ser más o menos desarrollados.
\r\n\r\n    Realizo todos los días la rehabilitación que me indican en la asociación. Aún con eso, las actividades diarias están presentes. Mi percepción activa de mi día a día y mi autoestima me empujan a mantener mi autonomía. Aún siendo consciente de que padecer esclerosis múltiple acarrea uno o varios síntomas, todavía me cuesta asumir las complicaciones.
\r\n\r\n    Acabé este viaje muy cansado. A medida que transcurrían los minutos, mi autonomía era parecida a la de un borracho sin beber. Volvía a aparecer la flojedad en la pierna izquierda (es mi señal que he llegado al límite). La fatiga aumentaba por momentos, sin hacer nada del otro mundo. Notaba la vista cansada, cuando intentaba enfocar algo. En el aspecto cognitivo, el cansancio también estaba presente. Me costaba mucho el concentrarme. La velocidad con la que procesaba la información era cada vez más lenta. Todo se hacía más espeso.
\r\n\r\n    Piensas que con más de cuarenta años, sin aparente discapacidad, tu puedes vivir con tranquilidad. O crees que puedes mantener la entereza emocional durante todos los días. Pero la esclerosis múltiple es para todo la vida. Es una enfermedad crónica, incurable, neurodegenerativa e incapacitante.
\r\n\r\n    Padecer esclerosis múltiple es una experiencia inmensa. Resulta muy difícil evitar la caída en la depresión. Pero todo proceso complejo necesita sus pausas, su mantenimiento. Dicho más claro. Aparte de la fatiga general, también caí en un estado de depresión. Me sentí superado por todo lo que rodea a la enfermedad. Me asusté de como llegue a estar.
\r\n\r\n    Aún conociendo el alcance de padecer esclerosis múltiple, somos personas humanas. He entendido que tanto el cuerpo y la mente tengo que cuidármelo. Hay que conocer tus límites y respetarlos.
\r\n\r\n    A mí me ha servido para conocerme y para recordarme que con mi enfermedad tengo que ajustar y respetar las pausas o descansos. Es algo en lo que siempre caigo. No se puede ignorar que la realidad va siempre con nosotros. La evolución de la esclerosis múltiple conlleva una reducción de mis capacidades, como a cualquier afectado.
\r\n\r\n    La tranquilidad del silencio. La inutilidad del reloj. Respirar el aire fresco. Observar tu entorno y a la gente. Incorporar el ocio a tu día a día. Todo eso sirve para fortalecerte. A mí me sirvió para mucho. Para ser más consciente de mis capacidades. A protegerlas y reforzarlas. Hay que conocer donde tienes tu limite y yo lo entendido.
\r\n\r\n    A pesar de todo lo que he comentado, sigo pensando que el enfoque activo que he adquirido para mi vida diaria es el adecuado. De todas las situaciones vividas se aprende. Siempre hay que aprender, aunque consigas algún premio o mención especial. La esclerosis múltiple llena tu vida de retos y decisiones. La enfermedad va incluida en tu existencia para siempre. De ti depende decidir el camino a seguir.
\r\n\r\n     Yo he elegido VIVIR. Con el tiempo asimilaré todo lo que rodea a esta enfermedad. Yo denomino a la actitud que he adquirido, y que considero adecuada y aconsejo a todos los afectados por la esclerosis múltiple, como triple A (ASUMIR-ASIMILAR-ACTUAR). Se necesita mucho esfuerzo y mucha voluntad. Pero merece la pena el objetivo. Esa es mi humilde y humana opinión.


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