MI KILOMETRO VOLUNTARIO

    Acabo de realizar mi kilometro diario. Aunque parezca muy simple el asunto, tiene mucho significado para mi. La fatiga y el desequilibrio que sufro desde que padezco esclerosis múltiple me lo requiere. Pero es un reto tan significativo como el beneficio que me aporta.
\r\n    Cuando se incorpora esta enfermedad a tu vida, te supone un torrente de decisiones que te abruma. A mi me resulto muy complicado asumir que lo necesitaba para seguir adelante, pero tuve que mirar las cosas con perspectiva. Lo que tenía muy claro que lo prioritario era mi salud, mi bienestar.
\r\n    Aunque realizo dos sesiones de fisioterapia a la semana, mis secuelas de flojedad en las piernas estaban muy presentes en mi día a día. El desanimo y la frustración me acechaban. Con la esclerosis múltiple tienes que estar pendiente de tu organismo. Tener claro es para toda la vida.
\r\n    Lo importante para afrontar este reto kilométrico me era muy claro. Era intentarlo. Es como una negociación interna. Me expuse los pros y los contras. Siempre he estado convencido que padecer esclerosis múltiple es una carrera de fondo. No hay que pensar en la dificultad del esfuerzo. Cada paso que damos hace mas fácil llegar al objetivo.
\r\n    Cada gota de sudor me hacía mas fuerte. Cada metro que andaba me fortalecía la autoestima. Me era reconfortante ver que el esfuerzo que me suponía cada día el paseo se traducía en una mejoría de mis secuelas. Ahora soy realista con mi situación. No pretendo milagros. Solo pretendo afrontar cada reto con una actitud activa.
\r\n    Es muy diferente mi estado actual que cuando empecé este camino. Los obstáculos van apareciendo a medida que pasa el tiempo. Eso acompaña a la enfermedad. La esclerosis múltiple no te deja relajarte. Cuando pienso en las dificultades que he tenido que soportar y superar me da más confianza para sobrellevar la enfermedad.
\r\n    A la vez que caminaba descubría el entorno, respirando aire fresco. Me sentía más libre de la ansiedad y de la presión que me suponía pensar que lo síntomas no me dejaban en paz. Pero sabia que la constancia y mi voluntad de vivir cada momento de mi vida diaria me recompensaria el esfuerzo.
\r\n    Hasta mis allegados se sorprenden de mi actitud con mi situación. Pero no puedes hacer otra cosa. Cuando recuerdo mi estilo de vida de antes y lo comparo con el panorama actual me satisface el resultado. No desperdicio energía en lamentarme por padecer esclerosis múltiple. Ahora he descubierto lo que ha mejorado mi calidad de vida.
\r\n     No puedes decaer en la lucha con esta enfermedad. Con cada paso que hago me reafirmo en mi decisión de tener el control de mi vida. Tengo mucha seguridad en que podré superar los obstáculos que se me presenten. Además del tratamiento farmacológico, tenemos que aportar una actitud adecuada y una vida saludable que lo complemente. Y, por el momento, funciona.
\r\n    La prueba la tengo en el ejercicio que realizo cada día. Lo consideraba como una obligación y ahora lo asimilo como una necesidad que me aporta bienestar y fortaleza para superar cada complicación. El kilometro diario es una muestra de la determinación de priorizar mi bienestar.
\r\n    Es curioso que cada día que ando el kilometro me sorprende. Hablar con la gente que conozco, recibir el animo para que siga con mi propósito de hacer mas visible a la esclerosis múltiple, comprobar que mi autoestima se fortalecía en la misma medida que aumentaba el ritmo de mis zancadas.
\r\n    Sin olvidar el apoyo de mi pareja, mi esposa. Ella conoce la reducción de mis capacidades y me resulta un soporte emocional básico en el que apoyarme, sobre todo cada vez que paramos para hablar con la gente que me reconoce. El inicio de la marcha o subiendo los peldaños de la escalera resulta el ejemplo perfecto de la necesidad y del beneficio del kilometro voluntario.



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